¿Por qué esta rifa?
Una silla para Carlos es mucho más que una silla de ruedas. Es una oportunidad para seguir viviendo con libertad, independencia y dignidad.
Para alguien con una lesión medular, una silla de ruedas no es un accesorio ni simplemente un asiento: es la herramienta que hace posible moverse por el mundo, tomar decisiones y vivir la vida con la mayor autonomía posible.
En mi caso, mi silla de ruedas me ha acompañado fielmente durante más de 18 años. Ha sido mucho más que un medio de transporte: ha sido mi compañera en el camino hacia mi independencia y la herramienta que me ha permitido construir una vida activa, superar obstáculos y demostrarme que las limitaciones no tienen por qué definir hasta dónde puedo llegar.
Gracias a ella, he podido desplazarme por mi cuenta, desarmarla y subirla al carro una y otra vez, mantener mi condición física en el gimnasio y, sobre todo, seguir adelante sin ponerme límites. Ha estado presente en mis logros, mis retos y en cada una de esas pequeñas acciones cotidianas que, aunque a veces pasan desapercibidas, significan tanto cuando dependen de tu propia autonomía.
Pero hasta las compañeras más fieles tienen un límite.
Después de casi dos décadas de uso continuo, kilómetros recorridos y batallas diarias, mi silla ha llegado al final de su vida útil. Ya ha dado todo lo que podía dar y llegó el momento de reemplazarla.
Conseguir una nueva no es simplemente comprar una silla. Necesito un equipo con las especificaciones técnicas adecuadas para mi cuerpo, que me ayude a prevenir lesiones y me permita conservar la movilidad y la independencia que tanto me ha costado construir. También necesito contar con repuestos esenciales, como cauchos y ruedas adicionales, para asegurar su funcionamiento y evitar gastos imprevistos durante los próximos cuatro años.
El presupuesto de la nueva silla y estos repuestos asciende a $5,660. Puedes consultar el presupuesto detallado aquí.
A esto se suman los gastos de traslado hasta Mérida, Venezuela. Debido a las dimensiones del equipo y sus accesorios, el paquete ocupa aproximadamente 16 pies cúbicos. El costo estimado del transporte marítimo es de $40 por pie cúbico, lo que representa unos $640 adicionales.
En total, necesito reunir aproximadamente $6,300 para cubrir la silla, los repuestos y su traslado. Es una cantidad que excede mis posibilidades económicas actuales, por lo que hoy recurro a algo que también tiene un valor enorme: la solidaridad de las personas que quieran acompañarme en este nuevo paso.
Por eso nace Una Silla para Carlos, una rifa benéfica con un propósito muy especial: ayudarme a renovar mi silla de ruedas y recuperar una herramienta indispensable para continuar viviendo de manera independiente.
Al comprar un boleto, no solo participas por la oportunidad de ganar un premio. También contribuyes a que pueda seguir desplazándome por mi cuenta, mantenerme activo, realizar mis actividades cotidianas y continuar construyendo mi vida con la libertad y la dignidad que merezco.
Cada boleto cuenta. Cada aporte suma. Y cada persona que se une a esta iniciativa me acerca un poco más a mi meta.
Hoy necesito una silla nueva, pero lo que realmente estoy buscando es la posibilidad de seguir haciendo todo aquello que me permite vivir a mi manera.
¿Me ayudas a conseguir Una Silla para Carlos?
Gracias de corazón por cada boleto comprado, por compartir esta iniciativa y por formar parte de este camino. Tu apoyo significa mucho más de lo que imaginas.